Se dice de "barbarie", (del latín barbarîes). 1. f. Rusticidad, falta de cultura. 2. f. Fiereza, crueldad. Pues de "barbarie" ha sido tildada por algún lumbreras socialista de Tomares la idea de la implantación de la cadena perpetua (revisable), la exigencia de expulsión de esos inmigrantes que se hayan convertido en una lacra para el sistema social y que entraron ilegalmente en España con la permisividad de los gobiernos y, por último, la idea de que deben volver a ser competencias del Estado, por ejemplo, áreas como la educación. Todas éstas, propuestas de Mayoría Democrática, partido sevillano que acaba de comenzar su andadura en Tomares y que ha sido situado ideológicamente por los citados lumbreras socialistas como un partido de la derecha extrema del PP.
Parece ser que la forma correcta de actuar y de pensar en nuestra sociedad está proporcionalmente relacionada con las ideas que los mismos que dicen ser de izquierdas dicen tener. Por ejemplo, el hecho de que más lumbreras llamen "pacto antinatura" a las coaliciones puntuales entre IU o PSOE con el PP. Pues no, miren ustedes. Antinatura es apoyar a un gobierno que se ha llevado, en muchos casos, veinte o treinta años gobernando/mandando/imponiendo/...robando y que el otro partido de izquierdas lo apoye por el simple hecho de que son de izquierdas. Perdonen, pero eso sí es antinatura. O, ¿es que el progreso de los pactos de progreso es impedir a toda costa que gobierne en cualquier municipio el PP y seguir apoyando el latrocinio masivo allí donde los partidos de izquierdas se plantean apoyar al PP para que el otro no siga robando?
Progreso...o barbarie. Así podríamos llamar esta entrada, porque confundir la ideología con el bienestar de los ciudadanos gracias a una falsa idea de la modernidad que lo que deja entrever no es más que un pensamiento anacrónico y ausente de toda realidad, sí que puede ser tenido en cuenta como barbarie, pero en su sentido primero, rusticidad o falta de cultura.
¿Pedir la cadena perpetua para ciertos delitos cuando estamos viendo los ciudadanos que en España algunos delincuentes se benefician de la bondad desmesurada de nuestro sistema judicial? ¿No es un violador de menores digno de permanecer toda su vida en la cárcel? ¿Podemos llamar barbarie a pedir que nuestro sistema judicial sea tan justo como eficaz e independiente, que proporcione una seguridad real a los ciudadanos, que no provoque más injusticias que las que se han producido ya con los propios delitos?
Por otro lado, ¿no es justo pedir que aquellos inmigrantes que han entrado ilegalmente en España y que tristemente no han conseguido trabajo, que no contribuyen al crecimeinto social y económico o que carecen de toda intención de integración pero que se benefician de nuestro sistema judicial, de nuestro sistema sanitario, de nuestro sistema fiscal, de nuestro sistema de ayudas sociales, de la bondad de nuestro sistema educativo, ... repito, no es justo pedir que ese tipo de inmigrante sea expulsado como ocurre en muchísimos países de nuestro entorno? ¿Hemos de resignarnos a aceptar que España se haya convertido en un país asitencial y no en un país que sepa integrar a sus inmigrantes en el tejido productivo y social?
Por último, ¿es sostenible un país integrado por diecisiete comunidades autónomas, diecisiete miniestados que manejan a su antojo áreas que deberían ser competencia directa del Estado, primero para evitar las desigualdades y segundo para evitar la ruina económica a la que estamos avocados? ¿Es justo mantener la duplicidad de administraciones y la dependencia económica de unos sobre otros? Seguridad, justicia, hacienda, educación o sanidad son competencias que deberían pertenecer absolutamente al Estado. España sería más justa, más solidaria y más rica.
Si pedir justicia o llamar a las cosas por su nombre sin miedo a que otros, guiados por una falsa bondad y solidaridad, los sitúen como conservadores o de la derecha radical, entonces es que tanto unos como otros quedan absolutamente retratados. Es fácil ir de demócrata por la vida cuando lo que se busca, ante todo, es quedar bien repitiendo las mismas consignas escritas en el libro de lo políticamente correcto y de la conciencia maniquea en el que los malos siempre son los otros.
| Tweetear |




