Tras la euforia que ha supuesto la moción de confianza que los tomareños han otorgado al Partido Popular de Tomares, cabe una necesaria y profunda reflexión sobre lo acontecido el 22 de mayo en nuestra ciudad. Así, despojados de los ánimos de victoria provocados por las circunstancias particulares que rodearon nuestras elecciones municipales y por una campaña electoral dura y salpicada de escándalos y oportunismos, tanto unos como otros habrán de plantearse cómo hacer gobierno y oposición pensando única y exclusivamente en alcanzar las máximas cotas de bienestar para todos y cada uno de los vecinos de Tomares, independinetemente del partido al que hayan votado.
Particularmente, plantear los resultados de las elecciones en términos de victoria o derrota no sólo me parece una necedad propia de adolescentes, sino una falta de respeto hacia los ciudadanos, que cada vez más distanciados de la clase política, se sienten ajenos a este tipo de sentimiento, porque lo único que persiguen, repito, tanto unos como otros, es su propio bienestar. Y el mismo hecho de que los partidos políticos se sientan vencedores o vencidos no hace más que dibujar un panorama en el cual el propio ciudadano se siente engañado, se siente usado para que los partidos logren sus propios intereses.
Muchas han sido las interpretaciones que se han lanzado en los foros de la red tomareña sobre el resultado de las elecciones. Unos achacan a la crisis que sufre España, en particular, dichos resultados, desvinculándose por su parte de toda responsabilidad. Otros, a la incólume e impoluta gestión de José Luis Sanz al frente de la Alcaldía de Tomares en la pasada legislatura. Los menos, no sin su parte de razón, han resuelto la cuestión otorgando casi toda la responsabilidad a la estrategia electoral de cada partido.
Pero desde aquí quiero hacer hincapié en una cuestión que sólo se ha tocado de soslayo en estos foros y que me parece, a todas luces, la que otorga una tremenda importancia a los resultados de las elecciones, el hecho de que un número muy importante de votantes del PSOE hayan optado por entregar su voto al PP. Creo que las razones de este trasvase son tantas como el número de votantes que han elegido esta opción. La crisis, la gestión del alcalde y su equipo de gobierno, la mayor o menor simpatía de los propios políticos, la capacidad de convencimiento de la campaña electoral, los intereses personales y familiares de cada uno, la rebeldía o la sumisión ante el voto cautivo, el buen o mal resultado de las innumerables actuaciones concretas que se han llevado a cabo en estos últimos cuatro años... cada una de estas razones o todas al mismo tiempo tienen como resultado tanto que muchos votantes del PSOE hayan elegido al PP, como que muchos nuevos votantes, ya jóvenes ya nuevos empadronados, hayan elegido también al PP para que gobierne Tomares.
Mientras que el PSOE necesita asumir su propia responsabilidad local, desde el perfil político presentado por Cristina Pérez o desde los responsables de una campaña socialista que no ha calado en el estilo y en la forma de vida de los tomareños y que también tiene sus nombres propios, - dígase Juan Paguillo, o los foráneos David Hijón, Antonio Hernández o Miguel Ángel Millán-, el PP tiene que caer en la responsabilidad de que los votantes del PP le han vuelto a dar su confianza, de que muchos nuevos votantes han visto al PP como el mejor partido entre todas las opciones y de que, sobre todo, más de 1300 votantes del PSOE han confiado en el PP para arreglar, proponer, innovar, gestionar y resolver las situaciones que se nos presentan a todos los tomareños.
Y como lo acontecido en estas elecciones es una cuestión de confianza más que de ideología, el equipo de gobierno popular de Tomares ha de responder a esa confianza con una sola cosa, con humildad, y tesón, con esfuerzo e imparcialidad, con trabajo y eficacia. La oposición, por su parte, deberá calibrar también hasta qué punto ha respondido a las expectativas individuales y colectivas de los vecinos de Tomares y buscar los nuevos caminos de encuentro que aún están por descubrir.
Los tomareños han cumplido y han otorgado, con su única y exclusiva decisión, el mando de la gestión del Ayuntamiento de Tomares al PP de José Luis Sanz. Serán éstos los que habrán de responder ante sus vecinos, ante los que han confiado en ellos, propios y ajenos, haciéndose, cada día que dure esta nueva legislatura, en unos politicos y gestores dignos de esa confianza. Porque la victoria es algo que pertenece a los que sólo piensan en ganar, pero el servicio a los que sólo trabajan por el bien de todos, aún más cuando ésos piensen y sientan de un modo muy diferente.
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